Cary Grant en Niza de vacaciones
enamorándome hasta los millones
de ti, como hace el sol con cada día.
En un mundo perfecto tú serías
Deborah Kerr vagando por cubierta
girándote al amor a tumba abierta
con tus manos temblando entre las mías.
Es así que habríamos prometido
velar tiernamente nuestros destinos
que siempre supo y nunca vio la abuela.
Así derogamos lo desvivido
pactando figurar nuestros caminos
hacia el cielo en la Torre de la Vela.