Trajes a medida, pagos tizón,
impuestos que alzan la mirada al cielo,
latrocinios de estado, huelgas de celo,
flamantes corruptelas de salón,
filesas, gales, gürtels, yaks, ... memoria
de un país de buitres y bandoleros,
carroñas de museo y muchos ceros
a la hucha de estos hijos de la gloria.
Con vosotros, queridos chupatintas
electos, eso sí, como dios manda
en el catecismo de los mangantes,
de hedor vienen las mañanas encintas,
sois carne de Tarantino que ya anda
buscando (ídem título) figurantes.
5 comentarios:
La verdad, suena menos feo leído en verso; aunque no le resta dolor a lo que explica. Por cierto, yo los veo más en una de Almodóvar (que hay más putas y más chorizos).
¿Y nosotros? ¿qué somos nosotros?
Buen enlace, ahora, ¿quienes son los bastardos? Y totalmente de acuerdo con JJ, esta realidad llevada al cine sería más de Almodóvar.
Los bastardos son los protagonistas de la peli y nosotros meros espectadores. Si consigues que te enganche la historia, enhorabuena, entonces podrás involucrarte en la acción, apasionarte con la trama y saltar al otro lado de la pantalla. Si, como a mí, te aburre, te levantarás con resignación de la butaca y abandonarás la sala, no sin antes pasar por las letrinas
Estos bastardos tienen una fecha de caducidad muy próxima. Por ejemplo, ¿Quién se acuerda del que se tragaba los papeles en la trena?. No pasarán a la historia.
by Misly
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